Los años ' 30: aventura, heroicidad y humor
Los felices años '20 llegaban a su fin al compás de una aparatosa prosperidad económica y de la lúdica autosatisfacción práctica del "American way of life". El cine hablaba y cantaba, la radio llenaba de melodías los hogares norteamericanos, los cómics trasladaban diariamente su alegría humorística al público, … El consumismo enriquecía el confort social sobre la base de facilidades crediticias y la trayectoria de la Gran Guerra, no era sino el reflejo muy pasado de un conflicto de fácil victoria.
Por debajo de esta línea divisoria, arrastraban su miseria dos millones de parados, y el país estaba envuelto en una corrupción en todas las esferas de la sociedad. La especulación y la superproducción desembocaron en el, famoso, “viernes negro” de octubre de 1929. Ese día se producía el Crack de la Bolsa, y la secuela de hundimientos financieros e industriales dieron la bienvenida a los años 30. La quiebra de multitud de empresas y la ruina agraria multiplicaron en poco tiempo el número de parados.
En 1932, Franklin Delano Roosevelt, gobernador del estado de Nueva Cork, derrotaba en las elecciones al entonces presidente Herbert Hoover, anunciando un gran programa de reformas que incluía el término de muchos privilegios de los cargos públicos, la reconstrucción nacional encarando la realización de grandes obras para absorber el desempleo, la abolición de la Ley Seca con el destino de elevados impuestos al alcohol, la reducción de las jornadas laborales, etc., … La lucha que Roosevelt tuvo que sostener en el cumplimiento de sus promesas, contra las ultraderechas, los conservadores tradicionales, la clase patronal y los más potentes grupos de presión económica, se vio reflejada en los cómics, donde Little Orphan Annie se ensañaba con las medidas gubernamentales y Mickey Mouse respaldaba la política esperanzadora del presidente.
En este periodo de desastre y recuperación económica, los cómics se escindieron en diversas vertientes. Hasta entonces, casi todas sus manifestaciones eran de carácter humorístico, respondiendo con su jovialidad a la mentalidad general del país. Tras el cambio estructural, surgían con declarados propósitos de ofrecer una evasión a través de aventuras “realistas” en lugares exóticos, fantásticos o contemporáneos, luchando contra la dictadura de los gángsters con series policíacas en pos de reestablecer la dignidad perdida en el pasado. Un poco más adelante, alrededor de 1935 se da una vuelta de tuerca más con el surgimiento de un nuevo género, los superhéroes, encarnando una nueva mitología no tan lejana a la épica caballeresca medieval.
