Obituario aparecido en El Mundo el 19 de abril, redactado por Felipe Hernández Cava

Hace unos años Antena 3 ofreció una serie de dibujos animados, titulada Iron Man 28, que era la tercera de las dedicadas a este robot gigante, conocido como Gigantor en USA, y como Tetsujin 28-go, en su país de origen: Japón. Desorientados sobre la cronología del mundo manga, a muchos espectadores le pareció un mero calco de aquel Mazinger Z que contribuyo a cimentar la pasión de muchos niños y jóvenes por la cultura popular nipona. Y, sin embargo, con 15 años de anterioridad Tetsujin 28-go fue la obra que sentó las bases del genero de gigantes de metal. Todo un subgénero del comió que ha tenido numerosos exponentes y cuyas bases sentó Yokoyama, tanto para las revistas como para las populares versiones animadas para la pantalla.

El dibujante Mitsuteru Yokoyama nació en la localidad de Kobe en 1934 y, como tantos aspirantes a mangaka de su generación, sus inicios estuvieron marcados por la veneración hacia la obra del maestro Osamu Tezuka, padre del famoso Astro Boy, que hoy pueden leer en las cuidadas ediciones que esta haciendo la editorial Glenat. Su primer éxito popular le llego muy temprano, en 1956, y precisamente con esta serie a la que su nombre quedaría para siempre asociado. Yokoyama, que recordaba vivamente la impresión causada por las fortalezas volantes estadounidenses al sobrevolar su país durante la II Guerra Mundial, concibió
la historia de un robot de 20 metros de altura y 25 toneladas de peso, propulsado por un cohete en la espalda y con aspecto de legionario romano, que inauguraba toda una dinastía de maquinas de este tipo.

Según la ficción ideada por Yokoyama para construir la historia de su personaje de metal, durante la II Guerra Mundial, los científicos Shikishima y Kaneda habían trabajado en una serie de prototipos de esta naturaleza para creare un arma insospechada con la que plantar cara al ejercito estadounidense. En la historia de Iron Man 28, los japoneses no llegan a tiempo de terminar de fabricar esos robots e, incluso, uno de los científicos, Kaneda, muere durante un bombardeo. Una década mas tarde, unos villanos descubrieron dos de aquellos robots, los Tetsujin 26 y Tetsujin 27, y empezaron a utilizarlos para sus fechorías. Pero un muchacho de 2 años, Shotaro, hijo del difunto Kaneda, en colaboración con el antiguo socio de su padre, descubrió un modelo mas avanzado, el 28, y, mediante un aparato de control remoto, pudo dirigirlo para combatir el mal. Un mal tras el que estuvieron por igual fuerzas terrestres (como el doctor Franken) o extraterrestres (como los Magmans) que no cesaron de concebir otros monstruos metálicos para apoderarse de los bienes ajenos o de la Tierra.

El éxito de la serie fue arrollador en Japón y su primera versión en dibujos animados vio la luz en 1963, actuando como parte de presentación en USA donde se cambio el nombre del robot -Gigantor- y el de los protagonistas - el muchacho paso a llamarse Jimmy Sparks-. Desde entonces, hasta la fecha, ha habido cuatro entregas, en las que la maquina, los héroes y los enemigos han ido evolucionando. Yokoyama, que creo toda clase de mangas (de ciencia ficción, de ninjas, de chicas mágicas - como Sally- o de otros robots, como Giant Robot o Babel III), sufrió en 1996 un infarto, debido a su tabaquismo, que le paralizo durante dos años. Y ha sido ahora, al parecer un cigarrillo mal apagado el que hizo arder toda su casa mientras dormía. La policía considera que una colilla encontrada junto a la cama pudo ser el origen del incendio que costo la vida al dibujante de 69 años.

Mitsuteru Yokoyama, dibujante de comics japonés, nació en Kobe el 18 de junio de 1934 y falleció en Tokio el 15 de abril de 2004